Para el cuadro que se considera obra final de la serie, y que en cierta medida es 
la síntesis de la prolija investigación pictórica realizada por el artista, Picasso eligió 
unas proporciones más horizontales que las de Velázquez, bajando los techos, con lo 
que los personajes alcanzan mayor preponderancia que el entorno. La paleta de grises 
fríos y azulados, similar a la empleada para El Guernica, le confiere a la obra del pintor 
malagueño un ambiente más dramático, como algunos historiadores y críticos interpretan
que tuvo que ser la corte de Felipe IV.

Pulsando con el ratón encima de cada uno de los personajes se abrirán ventanas complementarias 
en las que se estudian más a fondo algunos detalles particulares. En dichas ventanas, al pasar el 
cursor del ratón por la imagen, se podrán comparar las figuras de los personajes de Picasso 
con los pintados por Velázquez, ya que se alternan entre sí.

(Se aconseja que se vayan cerrando las distintas ventanas una vez examinadas,
para evitar consumir excesivamente los recursos de memoria del ordenador)