A. Sánchez de la Vaquera
sanchez_de_la_v@ctv.es
¿Existió realmente la estrella que guió a los Magos de Oriente? De ser así, los astrónomos podrían ser capaces de calcular si un hecho astronómico destacado como este, coincidió con la última semana de diciembre del año I, fecha en que la Iglesia Católica ha fijado la Natividad de Jesús.
¿Pero, fue un fenómeno astronómico, una leyenda o un milagro? ¿Qué documentos escritos describen la Estrella de Belén?
 
Para iniciar comprobaciones, con rigor científico, los astrónomos han de partir de hipótesis. Se ha barajado toda una larga serie de posibilidades. Un cometa, una supernova, un meteoro, una conjunción de planetas...

Inicialmente, cada una de estas hipótesis ha encontrado una fácil respuesta.

Cuando se calculó por vez primera la órbita del cometa Halley, hace unos trescientos años, se pensó que podía haber sido la estrella de Belén. Un periodo estimado de 76,5 años hacía coincidir con el año 0. Posteriores comprobaciones demostraron que, durante estos dos milenios, la duración de su órbita alrededor del sol fue de casi 77 años. Los chinos avistaron el año 12 antes de Cristo un cometa que hoy con absoluta seguridad se sabe que coincidía con el Halley. La conclusión es que no tiene sentido que los Magos se pusieran en viaje unos siete años antes de nacer Jesús (se estima que la Natividad se produjo entre los años 5 ó 6 a. C.) y menos para seguir a un fugaz cometa que no marcaba de forma continuada el camino.

La posibilidad de que se tratase de una supernova fue propuesta por algunos astrónomos chinos. Sugirieron que podía tratarse del pulsar PSR 1919+10. Una supernova que hubiera explotado sólo hace 2000 años, sería una de las radiofuentes más luminosas del cielo, además de fácilmente identificable. Otra importante objeción es que, es imposible que una supernova tan reciente no hubiera dejado ningún rastro en el firmamento.

La hipótesis de un meteoro, de una bola de fuego o algo similar, tiene también un buen número de detractores. La idea de que una bola de fuego o un brillante meteorito que se desplazara hacía el Oeste pudiera indicar a los Magos el camino hacia Belén, requería igualmente, como en el caso anterior, una cierta continuidad para que se mantuviera la orientación y se pudieran recorrer cientos de kilómetros atravesando incluso  inhóspitos desiertos. Un complemento de esta teoría es que pudiera tratarse de una lluvia de estrellas, similar a la que se produjo una sola vez a principios de éste último siglo, llamada "enjambre Cirílida". Estas lluvias, aparte de que se producen en periodos cortos de tiempo, su caída no está ordenada en una sola dirección.

La conjunción de estrellas o planetas, para que produjeran una brillantez fuera de la normal, fue estudiada en 1968 por Roger Sinnott, en un artículo publicado en la revista "Sky and Telescope". El 17 de junio del año 2 a. de C. se produjo la conjunción de Venus y Júpiter que tuvo que ser verdaderamente espectacular desde Babilonia. Esta conjunción fue posteriormente corroborada por astrónomos del Observatorio Estadounidense de la Marina. Los habitantes de aquella región tuvieron que ver a los dos planetas fusionándose, después de la puesta de sol. Este hecho, tan fuera de lo corriente, podía haber sido designado como la estrella de la Anunciación, de no ser que se produjo unos tres años después de la Natividad. Otras conjunciones similares tuvieron lugar en los años 23 y 29 a. de C. demasiado anteriores para que hubieran sido la Estrella guía.

Desafortunadamente no ha llegado hasta nuestros días ningún documento escrito por un testigo que hubiera visto la Estrella de Oriente. Las primeras referencias aparecen en los Evangelios, concretamente en el de Mateo, en que se menciona a los Magos y a la Estrella de Oriente. Es necesario recordar que los Evangelios fueron escritos unas tres generaciones posteriores a la muerte de Jesús y, que por tanto, todos los hechos fueron transmitidos bien por documentos desaparecidos, u oralmente, a través de estos años. La similitud de algunos datos entre los Evangelios de Mateo y Lucas hacen suponer a los estudiosos que ambos tuvieron acceso a algunas mismas fuentes de información. Pero Lucas no menciona la Estrella.

 Otras referencias se encuentran en el Protoevangelio de Santiago (que forma parte de los Apócrifos y por ese motivo no fue incorporado a la Biblia). Santiago incluso describe una conversación mantenida entre Herodes y los Reyes(?) Magos en la que estos últimos dicen:

"Vimos como una estrella indescriptiblemente grande apareció de entre estas estrellas y las deslumbró de tal manera como que ya no lucían,
y así supimos que un Rey había nacido para Israel."

Con esta descripción de Santiago se aprecia que Herodes no había divisado la Estrella ni la había oído mencionar. O ésta no era tan importante, o sólo fue visible como una especie de faro guía para los Magos.

Claro, que otros estudiosos aportan hipótesis para justificar esta posible contradicción. Pudo ser debido a que en la zona de Jerusalén el mal tiempo y las nubes hubieran ocultado la Estrella durante un periodo de tiempo prolongado. Y los súbditos de Herodes que hubieran tenido conocimiento de su existencia no se lo hubieran comunicado aún, debido a su significado. La "Matanza de los Inocentes", que se realizó con posterioridad, podría demostrar el temor que le produjo a Herodes el nacimiento de alguien que podía hacer sombra a su reinado. 

Según la fe o creencia religiosa de los estudiosos, la Estrella de Belén puede clasificarse, esencialmente, en tres grupos distintos:

Se trata de un mito
Para algunos autores, nunca existió la Estrella de Oriente. En aquella  época, cuando nacía o fallecía cualquier rey o emperador, siempre se buscaba una especie de señal o  asociación con algún hecho extraordinario, bien fuera celestial o terrenal. Dado que nació Jesús, "rey de reyes", era necesario  un fenómeno fuera de lo común, por cuyo motivo Mateo añadió un elemento celestial, como era una Estrella guía. 

Fue un suceso astronómico real
Aunque en la descripción de la Estrella pueda haberse añadido algo de fantasía y las fechas de algunas de las hipótesis no coincidieran del todo, bien pudo haber sido un fenómeno meteorológico. Una gran parte de los hechos que se relatan en la Biblia sucedieron realmente, como han podido ir comprobando  científicos de distintas ramas del saber.

Fue un milagro
En este caso es una cuestión de fe. Si Dios hizo brillar una estrella que avanzara delante de los Magos para guiarles en el camino, este fenómeno ni es comprobable ni discutible mediante conocimientos científicos. Las estrellas no se mueven parsimoniosamente delante de unos lentos viajeros. Luego el hecho cae de pleno en el terreno de lo milagroso.
 

Sea cual fuere el origen de la Estrella de Oriente y de su existencia o no, hay que reconocer que, como símbolo gráfico, es una acertada y brillante creación como elemento indicador del camino hacia Belén. ¿Quien de nosotros no conoce el significado de esta estrella con cola de cometa?