A. Guerrero  ags@ctv.es
 

 
Reúne suficientes hechos y leyendas como para ser considerado, sólo por ese motivo, excepcional. En algún lugar de su interior hay quien sueña con encontrar algún día la perdida y mítica ciudad de Tartessos. La lucha constante entre diferentes fuerzas de la naturaleza: río, mar, viento y lluvia, la hicieron transformarse, a través de miles de años, de golfo en lago (Ligustinus, para los romanos que se asomaron a sus orillas), y de lago en estuario y marismas. Y cuentan que una Doña Ana, duquesa de Medinasidonia, perdida entre sus dunas le prestó para siempre el nombre al Coto. Y ya en casi nuestros tiempos, en 1796, en el palacio de Doñana Goya pintó a la Duquesa de Alba en retratos "oficiales". Se dice que en la soledad de aquellas tierras la casquivana Cayetana permitió que Goya la pintara, además, como maja vestida y desnuda.

Pero aparte de leyendas, hay otros valores únicos y contrastables por lo éste espacio extraordinario ha sido reconocido como Reserva de la Biosfera por las Naciones Unidas, Parque Nacional por el Estado Español y Parque Natural por la Administración Autonómica andaluza, si bien no son exactamente coincidentes los territorios que reciben estas distintas denominaciones. Aquí se encuentra la mayor concentración de aves de Europa, por ser punto de partida para las aves migratorias que pasan desde el viejo continente a África. A las aves le acompaña una fauna riquísima en la que no faltan los depredadores.

Sobre Doñana revoltean flamencos, espátulas, garzas, cigüeñas, urracas, ánsares, patos cuchara; pequeñas aves como la perdiz, el petirrojo, el avefría; aves acuáticas como el somormujo lavanco, el martín pescador y el zampullín; lechuzas, milanos, halcones, águilas culebreras y majestuosas águilas imperiales que encuentran una fuente inagotable de alimento entre tantas especies. 

En tierra los pequeños mamíferos, como la liebre, el conejo y el tejón tratan de esquivar al lince ibérico (uno de los felinos más amenazados de extinción en el mundo) que puede estar agazapado entre los matorrales, y al diligente zorro que busca incansable a cualquier pequeña presa. Los ciervos presurosos se alejan del peligro a la más mínima señal mientras el poderoso jabalí huye o planta cara según sea la situación.

 

Otro escalón en la escala zoológica son  los reptiles, entre los que militan la lagartija colirroja, la víbora hocicuda y la culebra bastarda, que comparten territorio con una de las pocas especies de camaleones de Europa.

Pero la más alta representación de vida, dentro del Parque Natural, se encuentra en el humedal, donde coexisten reptiles como el galápago leproso, la culebra de agua o el sapo de los cañaverales, con peces y con un abigarrado y multicolor mosaico de aves de todo tipo.

Ciento veinte especies de aves, treinta especies de reptiles y batracios, otros tanto de mamíferos, cuatrocientas especies de plantas superiores que son el soporte de la cadena trófica: helecho, castañuela, enea, lenteja de agua, junco, nenúfar y jaguarzo blanco, romero, poleo, aulaga, pino, álamo negro, fresno y sauce, jara, palmito, lentisco y clavellina, sabina, encina y alcornoque, acebuche y coscoja, barrón y enebro, etc. e incontables invertebrados, hacen que ésta sea una de los reservas más importantes del mundo y, destacadamente, la más importante de Europa.

Es difícil establecer los límites exteriores de Doñana, salvo en la franja costera que es el Océano Atlántico quien define claramente el final del territorio. No obstante, si se sabe que el municipio de Almonte acoge a casi el sesenta por ciento del Parque Nacional y a un porcentaje parecido del Parque Natural, se tiene una idea clara de su ubicación.

Uno de los fenómenos más curiosos que se producen en Doñana, es el constante movimiento y desplazamiento de las dunas de arena, bastante elevadas, que se someten, sumisas, al empuje del viento procedente del océano.

Desde hace siglos, este enfrentamiento a muerte entre duna y pinar ha producido resultados distintos. En ocasiones, la duna viva, al igual que en los desiertos tapa totalmente al pequeño arbolado y lo asfixia bajo sus arenas En otros casos, los árboles más crecidos y poderosos soportan estoicamente el acoso de la duna ya que ésta no llega a alcanzar sus ramas.

 Poco a poco los pinos van extendiendo sus raíces dentro de las arenas más recientemente acumuladas, llegando a fosilizar la duna y a estabilizarla.

 El proceso termina cuando la vegetación va creciendo sobre su superficie. Una curiosa planta llamada barrón se desarrolla sobre las dunas. Durante el día cierra sus hojas hasta formar delgados y largos tubitos y durante la noche las extiende como láminas para captar y administrar mejor la escasa cantidad de agua que se encuentra en la arena. A los pequeños montículos que rodean los árboles y se han estabilizado se les llama testigos de movilidad.

Los corrales, que pueden ser admirados por los visitantes, son muestras de donde aún se está desarrollando la batalla entre dunas y plantas y pueden verse a pinos piñoneros y alcornoques sobreviviendo en su dura resistencia contra las arenas.

Dentro de Doñana no todo son marismas, dunas y zonas pantanosas. Los alcornocales, situados en zonas no inundables y de difícil acceso, próximas al Guadalquivir, son posiblemente los restos de lo que debió ser el bosque primitivo de Doñana. Junto a los alcornoques nacen ricos pastos que sirven de alimento a los grandes herbívoros, como son el ciervo y el gamo. Estos alcornocales son conocidos como las pajareras de Doñana, ya que albergan innumerables colonias de garzas, cigüeñas y otras aves, como el águila culebrera que es muy exigente a la hora de elegir dónde anidar.

Aunque existen ciertas limitaciones para los visitantes, por cuyo motivo conviene informarse previamente, vale la pena realizar una gira a una de las zonas más interesantes de Andalucía. Las visitas al interior del Parque Nacional de Doñana deben realizarse previa cita y reserva en el Centro de Recepción de El Acebuche, en el kilómetro 27 de la carretera que lleva desde El Rocío a Matalascañas y a tan solo un kilómetro de esta última.