por J. Naranjo (naranjox@terra.es)

Han sido muchos los milagros que se han producido allí, pero como el mundo está lleno de incrédulos...

Cuando Clemente sangró por sus llagas, en pleno éxtasis, no hay ninguna duda de que tuvo que hacerlo de forma milagrosa. El cuerpo humano contiene unos seis litros, aproximadamente, de este fluido vital, pero él vertió, nada menos, que quince litros de sangre. Además, una vez analizada ésta se pudo ver -¡oh, milagro!- que no pertenecía a ninguno de los grupos sanguíneos humanos existentes.

Claro que algunos milagros han sido aplazados. Como cuando el 29 de Mayo de 1976, el coche en que viajan cinco obispos del Palmar sufre un accidente cerca de San Sebastián y, a consecuencia de las heridas, Clemente pierde los dos ojos (que le son enucleados). Él, unos días después, anuncia que la Virgen María le ha prometido su curación y que recuperará la vista. Seguramente "su Virgen" está todavía tratando de resolver cómo devolverle la visión a alguien a quien le han sido eliminados los ojos, porque el prometido acontecimiento aún no se ha producido. Pero eso no importa, porque los verdaderos creyentes esperan pacientemente que se produzca el milagro.

Algunos piensan que también habría que achacar a un milagro que Clemente, conocido entre los homosexuales sevillanos como “la voltio”, llegara a ser Papa. Pero no un Papa cualquiera, sino el segundo nombrado directamente por el Dios (después de San Pedro) ya que los otros 261 fueron elegidos sólo por la Iglesia y sus cardenales.

En el Palmar de Troya lo tienen claro cuando declaran: Actualmente Roma está siendo gobernada por un Masón, JUAN PABLO II, que es miembro de la Masonería con Grado 33, el máximo grado en uno de los ritos masónicos. Si Juan Pablo II es Masón... ¿cómo puede ser el verdadero Papa?...si es Masón está EXCOMULGADO, y por lo tanto no es el verdadero Papa...
¡Más claro agua y más espeso chocolate!

En 1977, el Papa Clemente, a pesar de su ceguera física demostró tener una visión interna excepcional al santificar y elevar a los altares a varios personajes bien conocidos de nuestra historia reciente. Que nadie piense que en su comunicado subyace ideología política alguna. ¡Qué va!  

Estos son párrafos de su escrito: “Nos, como Doctor Universal de la Iglesia, asistido por el Espíritu Santo, y con pleno conocimiento de causa, encabezamos esta lista con la egregia figura de Francisco Franco, elevándole a la gloria de los altares. Y continuamos esta hermosa lista con José Antonio Primo de Rivera, asesinado por los comunistas el 20-XI-1936, en la cárcel de Alicante. Y seguimos esta lista con el gran Almirante Luis Carrero Blanco. 

Nos, unimos a esos tres insignes Santos, los varios cientos de miles de mártires de la Santa Cruzada Española contra el comunismo, independientemente que, en su día, se haga por separado a algunos sobresalientes mártires”. 

Para documentar estas líneas con mayor rigor, convendría hacer una exposición cronológica de los hechos. ¿Qué mejor que reproducir unas líneas publicadas por la Iglesia del Palmar?

Muy poco se ha escuchado sobre las apariciones del Palmar de Troya, apariciones que tuvieron una duración de 12 años aproximadamente, y casi todos los días. En realidad, todo aconteció en el año 1968 al Sur de España en Sevilla. Estas apariciones fueron importantes, ya que se dio a conocer "El Tercer Secreto de Fátima", en realidad este mensaje era escalofriante, razón por la cual el Papa nunca la reveló.

El día 30 de Marzo de 1968, la Santísima Virgen María se apareció, bajo la advocación del Carmen, sobre un arbusto, "lentisco", en el pueblo Sevillano del Palmar de Troya (un pueblo muy cercano a Utrera). Los videntes fueron varios, de distinto sexo y edad. El joven Clemente visita varias veces el lugar de apariciones, movido por la curiosidad, se postra de rodillas, ora y mantiene, ante aquellos extraños fenómenos místicos. Poco a poco su fe se fue fortificando y en el atardecer del día 30 de Septiembre de 1969 tiene la primera visión, a partir de la fecha viene a ser el vidente más importante del Palmar. El cielo se vuelca para con él en maravillosas apariciones. Sus éxtasis son de una altura, profundidad y belleza indescriptible. Los mensajes numerosos son de una llamada continua a la oración y penitencia; una invitación angustiosa al Palmar, una denuncia de las herejías y del progresismo que asola, sin piedad, a la Iglesia. El clamor de la Virgen Santísima a través de su mensajero, va unido a portentosas señales que evidencian la veracidad de estas apariciones: conversiones, curaciones milagrosas, estigmatizaciones... Pero, a pesar de todo, la Jerarquía Eclesiástica local condena arbitrariamente el Palmar de Troya. Es la respuesta que da la soberbia humana. Más, el clamor de la Virgen Santísima se hace más potente, más apremiante.
Por Orden de la Santísima Virgen María, Clemente Domínguez funda la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz.

 
Clemente Domínguez ("la voltio")

Es cierto que en los primeros meses de producirse estas apariciones, entre el gran número de visitantes, aparecen dos homosexuales recién despedidos de su trabajo en la Obra de San Juan de Dios: Clemente Domínguez Gómez, contable, y Manuel Alonso Corral, abogado y “cerebro” de lo que vendría después. 

El primero de ellos, que infructuosamente había intentado ingresar en una orden religiosa y al que la vocación le venía desde la más tierna infancia (su madre, de una religiosidad fanática, le confeccionaba sotanas y todos los elementos litúrgicos necesarios para que la criatura jugara a oficiar misas infantiles) se siente tocado por la mano de Dios. Su prueba son los estigmas sangrantes que muestra y, según él explica, además tiene el privilegio de conversar con más de setenta miembros de la corte celestial.

Se ve que Dios les siguió  ayudando, ya que en 1972 la pareja recibe una donación de 16 millones de pesetas, de una anciana y “piadosa” baronesa, que les permite comprar la finca La Alcaparra, lugar de las apariciones. Siguiendo 'indicaciones de la Virgen', hacen un pozo en sus propios terrenos, con cuya agua realizan 'curaciones milagrosas'.
Las autoridades, con la excusa de que el agua está contaminada bacteriológicamente, según acusan los perjudicados, ordenan clausurar el pozo del agua milagrosa. Para ese año predicen el fin del mundo, pero algo tuvo que fallar porque la cosa siguió tan campante.

En 1974, tras viajar por Europa y América haciendo proselitismo, establecen contacto con un arzobispo vietnamita, Pedro Martin Gho Dhin Tuc, profundamente resentido con el Vaticano (y según otras versiones con demencia senil), y lo convencen para que ordene cinco sacerdotes en El Palmar. Y como en un eficientísimo cursillo acelerado, diez días después ya son elevados a la categoría de obispos. Con estas bases se funda de inmediato la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz.

Llueven las primeras denuncias ante las autoridades, al tiempo que llegan las excomuniones por parte de la Jerarquía Eclesiástica. Incluso en 1976 los Carmelitas de la Santa Faz son encarcelados por llevar hábitos de forma ilegal.

De aquí a nombrar a Clemente Domínguez y Gómez, nacido en Sevilla el 23 de abril de 1946, Su Santidad el Papa Gregorio XVII, solo hay un paso. Pero hasta en este singular hecho hay componentes divinos. 

Seis horas después de fallecer Paulo VI en Roma, el padre Fernando (nombre que había cambiado por el de Clemente, al tomar los hábitos) fue elegido por Nuestro Señor Jesucristo, como S.S. el Papa Gregorio XVII. Así, de forma directa, sin necesidad de intermediarios; místicamente, según denominan sus seguidores. Esto aconteció el 6 de agosto de 1978, en la ciudad de Santa Fe de Bogotá (Colombia), donde se encontraba Clemente, perdón Fernando, cumpliendo una misión ‘encomendada por el Señor’. 

Poco después ordena 24 cardenales. Con la autoridad que le confiere su papado, se elevan a los altares a centenares de curiosos personajes, como a San Francisco Franco (cuya fotografía está presente en los ritos palmarianos), San Don Pelayo, San José Antonio Primo de Rivera, mártir, San Luis Carrero Blanco, San Calvo Sotelo, mártir... y muchos otros. También excomulga a las jerarquías de la Iglesia Católica, y se acusa de antipapa y precursor del Anticristo a Juan Pablo II. 

Aunque sus adeptos están distribuidos por todo el mundo, su Santa Sede está en el Palmar de Troya, en una basílica protegida por gruesos muros y guardas armados, cuya construcción costó más de 500 millones pesetas.

Desde el principio a “el Palmar” no le faltó dinero. Los donativos llegaron, de forma continuada, desde bastantes países, aunque una buena parte de ellos procedía de donaciones de la más carpetovetónica ultraderecha española. Y es que, a cambio de haber conseguido la santificación de tanto político, bien valía la pena ser generosos en las contraprestaciones económicas.