Gaudí participando en una procesión. Esta es una de las pocas fotografías existentes de la última etapa de su vida. Ha servido de base para estatuas e imágenes de diverso tipo, como la estampa que se reproduce más abajo.

Estampa con la imagen de quien, algunos esperan, llegará a ser "San Antoni Gaudí"

El pasado año 2000, el Vaticano autorizó el inicio del proceso de beatificación que podría llevar a Antoni Gaudí a los altares. Esta  autorización  se produjo tan sólo dos meses y medio después de que el cardenal arzobispo de Barcelona, Ricard M. Carles, solicitara formalmente a la Santa Sede la apertura de la causa. Lo que demuestra las 'presiones' que acompañarían a dicha petición.

La idea surgió en 1992. Mientras Barcelona se preparaba para celebrar los Juegos Olímpicos, un grupo de cinco amigos, vinculados con el Opus Dei, constituyó la "Associació pro Beatificació d'Antoni Gaudí". Desde entonces han publicado biografías del arquitecto, destacando su gran fervor religioso en la vejez así como la humilde vida que llevó en sus últimos años. También ha impreso y distribuido estampas con la imagen de su candidato a santo. 

De momento, el argumento principal esgrimido en favor de esta beatificación es que "tenía madera de santo". Ahora, los promotores, deben ceñirse al "Manual para instruir los procesos de canonización" que indica que es necesario que se haya producido, al menos, un milagro después de la muerte del siervo de Dios. Y para pasar a la canonización se requiere otro milagro ocurrido tras la beatificación. El "abogado del diablo" tiene ante sí una dura prueba. En más de una ocasión se ha paralizado procesos similares por no haber encontrado estos exigidos milagros.

Por otra parte, algunos detractores y enemigos de Gaudí de su época, le crearon una cierta leyenda negra, acusándolo de masón, drogadicto (a lo que sí tenía verdadera adicción era al café), alquimista, e incluso lanzaron dudas sobre su sexualidad (ya que no tuvo jamás novia y murió soltero). Ninguno de estas acusaciones ha podido ser demostrada. En su vida no se han encontrado puntos oscuros, pero de eso a que deba ser elevado a la santidad, hay un gran trecho.

 


El 11 de septiembre de 2001 se conmovió el mundo ante el mayor atentado terrorista de la historia. Cuando los escombros estaban aún humeantes, surgieron las primeras propuestas para rellenar aquel trágico vacío. Estas iban, desde edificar una especie de minibarrio, con plazoletas, árboles, viviendas residenciales y comercios elitistas, a construir cuatro torres de 50 pisos en lugar de dos altos rascacielos, pasando por la más absurda de todas, hacer dos réplicas de las torres, pero totalmente huecas y desocupadas. 

En ningún momento debía olvidarse que se había destruido, nada menos, que el 20% del espacio físico destinado a oficinas en Manhattan, y que esta ocupación imprimía vitalidad a la ciudad de los rascacielos. Incluso organizaciones ecologistas y ambientales coincidieron en que podría producir más inconvenientes trasladar este elevado número de oficinas a otras zonas, que reubicarlas en el mismo lugar.

La revista brasileña "SUPER interesante" propuso la construcción del rascacielos que Antoni Gaudí estudió sobre 1910, para ser destinado a hotel en Nueva York, y que no pasó de ser un inicio de proyecto. Por suerte se conservan algunos bocetos de él, dibujados por Llorenç Matamala, escultor y colaborador de Gaudí, en el Centro de Estudios Gaudinistas (CEG) de Barcelona. Este edificio de Gaudí, con sus 310 m de altura, hubiera sido el más alto de Nueva York en su época. El Empire State, construido 20 años después, lo sobrepasaba sólo en 60 m.

Un proyecto que sería una solución perfecta para sustituir las torres gemelas del World Trade Center. La ilustración publicada en SUPER (arriba), hecha por el ilustrador Newton Verlangieri, se hizo basándose en un dibujo del escultor Llorenç Matamala, amigo y colaborador de Gaudí

A primera vista, al arquitecto Luis Gueilburt, director del CEG, la idea de 'SUPER' le pareció absurda, si bien admitió que la construcción sería técnicamente posible, sobre todo en Estados Unidos, y que, incluso, podría llegar a aceptar el reto de rehacer el proyecto.  

En favor de esta propuesta la citada revista argumenta que con sus formas redondeadas y orgánicas el edificio sería un lugar mucho más agradable que cualquiera de los hechos con acero y vidrio, y que por su originalidad, atraería tanto a oficinas de empresas como a turistas. Puestos a sugerir, creen que la planta baja podría ser íntegramente reservada para fines religiosos: una iglesia católica, un templo protestante, uno budista, otro hindú, una sinagoga y una mezquita. Con ello se corroboraría que Nueva York es la ciudad más multicultural del mundo.

Esta es la noticia que nos llegó de Brasil, sin duda, extraordinariamente curiosa e interesante. A su vez se demuestra, una vez más, que la genialidad de Gaudí es valorada universalmente.

 


 

El 24 de septiembre de este Año Internacional Gaudí 2002, se estrenó en el Palau d'Esports de Barcelona, el espectáculo 'Gaudí'. Un musical sobre la vida y obra del genial arquitecto catalán.

Los 28 actores que intervienen, la orquesta en directo compuesta de 18 músicos, la tecnología multimedia empleada y un gran despliegue de luz y sonido, son los factores que han elevado esta representación a ser uno de los más destacados musicales del año. El espectáculo se divide en dos actos y es obra de los autores Jordi Galceran, Esteve Miralles y Albert Guinovart compositor de la parte musical. El libreto del espectáculo y la letra de su canciones está escrito en catalán, pero se acompaña de sobretítulos en castellano y en inglés.

La línea argumental se desarrolla durante las últimas horas de vida del arquitecto. El 7 de junio de 1926, Antoni Gaudí fue atropellado por un tranvía en la Gran Vía de Barcelona. Al no llevar documentación y debido a su aspecto descuidado casi andrajoso, no pudo ser identificado. Fue ingresado en la sala pública del Hospital de la Santa Creu, donde permaneció bastantes horas antes de que sus colaboradores lo localizaran.

En el espacio de tiempo que Gaudí permaneció herido de gravedad y postrado en una cama de aquella inhóspita sala, se desarrolla el argumento del musical. Allí, rodeado de enfermos pobres y ante una muerte inminente, recuerda entre delirios los momentos más destacados de su vida: su niñez enfermiza, sus años de estudiante en Barcelona, la frustración de su primer y único amor, la convivencia con su sobrina, su entrega a la construcción de la Sagrada Familia, la amistad con el conde Güell -su mecenas- y su progresiva religiosidad...

La escenografía del musical "Gaudí" ha sido especialmente cuidada, empleándose un gran despliegue de luz y sonido, para tratar de representar las formas, colores, y el mundo onírico y cargado de simbolismo que creó Antoni Gaudí.