Avance de las obras 

La nave central, en la cara sur del  templo, ya se eleva hasta a su altura definitiva. Cubriendo este frontal irá la Fachada de la Gloria, que en su día será la entrada principal.

Como puede  observarse, esta nave está conformada por un bosque de gráciles columnas que al elevarse se abren a semejanza de palmeras. En el techo, unos rosetones de clara inspiración vegetal acentúan esta sensación.

En estas imágenes se hace patente, una vez más, el sistema arquitectónico preconizado por Gaudí. Los pilares inclinados soportan con mayor eficacia que los verticales todas las fuerzas resultantes de la carga y peso de

los materiales, derivándolas hacia el suelo sin que sea necesario el empleo de otros apoyos (contrafuertes, arcos, etc.)  como sucede en la arquitectura gótica.

 

La catedral de Colonia, muy admirada por Gaudí, le sirvió en algunos momentos como fuente de inspiración para algunos detalles de este proyecto, tras adaptarlos a su particular manera de concebir la arquitectura. 

No hay que olvidar que la creatividad de Gaudí le había llevado a  experimentar ideas, innovaciones, materiales y diseños en cada una de sus obras anteriores, las cuales, en gran parte, aplicó después en la Sagrada Familia.  

La arquitectura de Gaudí nos depara con frecuencia inesperadas sorpresas. Esta zona del interior del templo, recientemente construida, semeja una enorme escultura abstracta. La utilización de diferentes materiales aporta una mayor variedad de texturas.

Las ventanas y tragaluces serán cubiertas en su día con vistosos vitrales.

 

 

Estos módulos, de clara inspiración gótica, arropan lateralmente la prolongación de la nave central. La parte mostrada en la imagen de la derecha va adosada a la fachada de la Pasión y la unirá a la fachada de la Gloria, aún no iniciada.

 

 

 

 

 

 

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en la última actualización (febrero de 2006)