El simbolismo está siempre presente en la obra de Gaudí. Si doce son las torres de las fachadas, en referencia al número de apóstoles, los remates de cerámica de éstas, tienen forma de mitras episcopales, en alusión a que los obispos son los herederos de los primitivos apóstoles. 

A su vez, tanto en las torres como en otras partes del templo, Gaudí ha incluido palabras de loa a Dios, o invocaciones cristianas.

Las Torres

Las ocho esbeltas torres en forma de huso que hay totalmente construidas, son las que confieren a la silueta de la Sagrada Familia su característico perfil. 

Las pequeñas ventanas que se disponen en las torres en forma de espiral, parecen que impulsan la visión de quienes las contemplan hacia las alturas.  



En el primer plano de la parte superior de la torre hay una zona que parece estar compuesta por escamas. Gaudí fue un atento observador de la naturaleza de donde copió formas y texturas.

Consciente de la dificultad que podía suponer la reparación de los elementos decorativos incluidos en la parte superior de las torres, Gaudí las revistió con mosaicos vítreos, fabricados especialmente en Murano (Italia), para conseguir así una máxima resistencia a las inclemencias meteorológicas. 

Lo que posiblemente hubiera sorprendido a Gaudí, es que varias décadas después de su fallecimiento se recurriera a un grupo de montañeros-escaladores para que subieran al pináculo de algunas de las torres a fin de desarrollar trabajos de reparación y limpieza.

 

 

 

Las cuatro torres de la fachada del Nacimiento vistas por su parte posterior, en una fotografía de hace ya algunos años. En la actualidad no es posible contemplar esta perspectiva puesto que la nave central del templo cubre todas estas ojivas y ventanales.

 

Vista desde arriba de una de las escaleras de caracol existentes en el interior de cada una de las torres. Nunca las escaleras de caracol fueron más merecedora que estas para ser designadas por este nombre. La  imagen que se reproduce parece pertenecer, verdaderamente, a la concha de un caracol.

Gaudí tenía proyectado construir unas campanas tubulares, que penderían por el hueco interior de cada una de las torres. Algunas de ellas estarían afinadas con las notas de mi, sol y do. Para documentarse, Gaudí pidió instrumentos al Liceo (teatro de ópera de Barcelona) y siguió cursos de música gregoriana. Hoy en día aún no se ha iniciado el desarrollo de esta parte del proyecto. 

Fotografía, de alrededor de 1924, donde se puede apreciar que la torre de San Bernabé (la primera de la izquierda) está próxima a coronarse. Esta fue la única torre que Gaudí llegó a ver totalmente acabada. Se finalizó el 30 de noviembre de 1925, meses antes del fallecimiento del arquitecto, ocurrida en junio de 1926.

Como puede observarse, los trabajos se realizaban con la ayuda de andamios de madera, ya que en aquella época aún no se disponía de grúas de tanta altura.

Por tratarse de un Templo Expiatorio, lo que significa que su financiación procede de  los donativos de los creyentes, las obras tuvieron etapas de casi nula actividad.

En estos momentos en que La Sagrada Familia es el monumento más visitado de España (por delante de La Alhambra de Granada, y del Museo del Prado de Madrid)  el pago de las entradas de los visitantes y turistas está inyectando abundantes recursos económicos que acortará sensiblemente la fecha de finalización del templo.

 

A la derecha,  otra perspectiva de las obras en una fotografía de alrededor de 1928.

Puede verse que en cuatro años apenas se  avanzó. Una segunda torre se encuentra ya casi acabada. Las reducidas aportaciones de limosnas de aquellos tiempos relentizaron la construcción.

En la explanada que se distingue en primer plano fue construida, años después, la Plaza de la Sagrada Familia.