A finales del Siglo XIX, en Cataluña se le llamaban Colonia a unos pequeños núcleos de viviendas
que servían para albergar a los trabajadores de una industria textil. Estaban situadas al lado de un río
(en su gran mayoría junto al Llobregat), ya que empleaban la energía hidráulica para mover sus máquinas,
o bien para producir su propia electricidad. En un centro fabril de este tipo, propiedad de la familia Güell,
Gaudí construyó una cripta donde experimentó muchas de sus particulares aportaciones a la Arquitectura.

Si bien la primera piedra fue colocada en 1908, el proyecto había sido estudiado meticulosamente por Gaudí desde hacía largo tiempo.

Para algunos expertos, esta obra es una de las más originales y perfectas de las que llevó a cabo. El abundante uso de las formas geométricas onduladas, y la mezcla de la piedra basáltica con ladrillos vistos y cerámica, alcanzan una belleza sorprendente.

Las bóvedas de esta Cripta, por primera vez en la historia de la arquitectura, son paraboloides hiperbólicos siguiendo el sistema de la volta catalana.

Su fachada irregular y rústica tiene una perfecta integración con la naturaleza de su entorno.

El centro de la Cripta está sostenido por cuatro pilares inclinados de piedra de basalto, tallados toscamente. Los nervios concurrentes de ladrillo, que forman el techo, son una forma originada en el gótico y evolucionada según el pensamiento de Gaudí. Los bancos de madera existentes también fueron diseñados por él mismo. En esta obra, Gaudí experimentó muchos de los elementos y formas que posteriormente empleó en la construcción de La Sagrada Familia. Cada elemento decorativo tiene un profundo simbolismo religioso estudiado con toda meticulosidad por el genial arquitecto. Al producirse el fallecimiento de Eusebi Güell, se interrumpió la construcción de la obra y las torres que se muestran en el boceto siguiente, no llegaron a realizarse.

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Boceto de la fachada de la Iglesia.
Colonia Güell

Para solucionar los largos y dificilísimos cálculos que exigían sus complicadas estructuras, Gaudí ideó y puso en práctica un ingenioso sistema.

Con cuerdas hacía una especie de esqueleto de lo que proyectaba. En él colgaba saquitos de distinto peso llenos con perdigones de plomo. Las formas y ángulos que adoptaban las cuerdas y sus distintas curvaturas establecían exactamente los arcos y posición de las columnas (en muchas ocasiones inclinadas para absorber el desplazamiento de las fuerzas).

Este boceto fue realizado por Gaudí pintando sobre la fotografía de uno de estos modelos hechos con cuerdas, e invirtiendo el sentido de la gravedad.