Bellesguard (1900-1909)

Esta edificación tuvo para Gaudí una gran valor simbólico por estar relacionada con la historia de Cataluña. En este mismo lugar el rey Martín "el Humano", último monarca de la dinastía catalana, había hecho construir una casa en 1408, casi exactamente 500 años antes. El lugar llamado "Bell esguard" ("bella vista" en castellano) ofrecía una extraordinaria vista panorámica de Barcelona. 

Estos antecedentes históricos influyeron sobre el proyecto de Gaudí. En el exterior quiso representar un castillo medieval pasado por el tamiz de su genio creativo. Aquí, en la fachada, no se encuentran reminiscencias árabes o musulmanas sino góticas y medievales. Este edificio es como una especie de  monolito de piedra, en el que destaca la aguja de su espadaña, como homenaje y recuerdo de un lejano pasado histórico. La cruz de cuatro brazos que corona la torre, se encuentra en varias de las obras de Gaudí.

Esta obra, otra más entre las suyas, tampoco fue acabada por el genial arquitecto. Domènech Sugrañes la terminó en 1917  

 

La sorpresa surge cuando se adentra uno en el edificio. Del exterior de piedra hosca y oscura se pasa a un interior lleno de luminosidad y de formas suaves y modernistas. El color blanco y las formas redondeadas hacen que la luz rebote y se difunda, produciendo inesperados claroscuros. Gaudí vuelve a ser, una vez más, el genial creador de formas curvas y de impensados arcos.

Estas dos imágenes pertenecen a la escalera que asciende hacia los pisos superiores. Como contraste de las blancas paredes, los zócalos están decorados con baldosas de cerámica.

En la vidriera destaca la nota de color de una estrella redondeada de ocho puntas, motivo que parece inspirado en la que los musulmanes emplearon en tantos monumentos andaluces.  

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